Hoy es uno de esos días en los que
desearía desaparecer aunque sea por un instante, y si me gusta la
estancia en la soledad, quedarme allí para siempre, pues nadie me
acogería mejor que ella, que lo hace con los brazos abiertos. Hoy es
uno de esos días en los que la toalla se encuentra más allá del
suelo y no hay forma alguna de recogerla. Uno de esos días en los
que las sonrisas apenas están reflejadas en mi rostro. Uno de esos
días en los que me da por pensar que la felicidad es algo que no
predominará en mi misma nunca más, pues tengo suficientes razones que me hacen creerlo. Uno en los que temo de todo, en el
que lo único que necesito es un abrazo de alguien a quien aprecio, y
que no me suelte jamás.
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