sábado, 13 de mayo de 2017

No sabes lo que me estás haciendo... no tienes ni idea de cómo me siento cuando estás junto a mi, es como una explosión de felicidad y de bienestar; no te haces una remota idea de que necesito de ti cada día más y es que esto es más fuerte de lo que me pensaba... Sé que estoy perdiendo por sentirme así, tan... bien, contigo... que tengo miedo a perderme del todo.

No quiero escuchar otra voz o risa que no sea la tuya, no quiero que me acaricien otras manos que que no sean las tuyas, no quiero besos si no son tuyos, no quiero perderme en otros ojos que no sean los tuyos, no quiero pasarme horas mirando a alguien dormir que no seas tú, no quiero sentir cosquillas en el alma si no las causas tú, no quiero pintar mi corazón de otro color que no sea morado... debería, pero, no puedo. A veces siento como si me estuviese cayendo por un precipicio, como si me perdiese en un laberinto enorme sin salida, como si me fallasen las piernas y no pudiese caminar, como si estuviese en el desierto sin agua ni sombra... pero llegas, me abrazas, acaricias, besas... y todo se pasa; todo lo malo se vuelve bueno y todo lo negro, blanco.

Desgraciadamente, aunque me hagas mil pedazos, es difícil encontrar a otra persona que tenga un hilo tan fuerte para reconstruirme como el que tienes tú.

En voz alta, hasta dejarme la garganta... que me encantas.

lunes, 8 de mayo de 2017

No sé si seguir hacia delante con una venda en los ojos y finalmente estamparme contra el muro, o frenar a tiempo y quedarme a un centímetro de éste. Contra más tarde me de cuenta de eso, peor será la caída y la recuperación de ésta. Miento si digo que no te necesito, miento si digo que no te extrañaría si algún día me faltas, miento si digo que no me arrepiento de lo que hice y dije, miento si digo que no echaré de menos todas y cada una de tus tonterías, miento si digo que no serían mis días igual si alguno de ellos no consigo verte o escucharte; pero sí que no miento cuando digo que necesito de ti cada día más. Lo pude tener todo, pude decir que eres mis ganas de seguir hacia delante, pude poder perderme en la noche sin tener miedo a perderme porque tú me guiarías, pude poder escribirte tanto como quisieras, pude poder pasarme horas mirándote y no cansarme, pude poder escuchar tu risa, mantenerla en mi cabeza y no sacarla de ahí por mucho tiempo, pude poder pintar tus huellas de morado para si me pierdo encontrarte fácilmente, pude poder cogerte de la mano y no soltarte nunca, pude poder sacarte las sonrisas más tontas con tan solo mirarme, pude poder haber sido el brillo de tus ojos y perderme en ellos; pero no pude, puedo, ni podré. Guarda una parte de mi, la que más te guste, que será tuya cuanto tiempo quieras. Alquilaste mi corazón con opción a compra, no leíste la letra pequeña y te llevaste hasta los muebles, dejándome así, vacía, sin nada, sin razones por las que seguir ni por las que luchar. Cuando menos lo esperas llega, y ésta vez ha llegado más fuerte que nunca. Cuando te quieras dar cuenta, cuando por fin abras los ojos y veas lo que has dejado perder, será tarde. Será tarde para recuperar todo lo perdido pues tan solo quedarán cenizas, será tarde para volver a ver la luna reflejada sobre nuestros ojos, será tarde para que vuelvas a hacerme sentir esos cosquilleos en cada beso, será tarde para volver a acariciarme el alma, será tarde para volver a juntar cada pedacito que te has llevado de mi, será tarde para arrepentirse de todo lo causado, será tarde para volvernos a mirar. No sé cuánto tiempo más voy a aguantar así, necesitándote y extrañándote a cada segundo que pasa, pero aunque necesite media vida y cueste lo que cueste, te olvidaré, y si para entonces no has abierto los ojos para darte cuenta de todo, no me busques, porque no me vas a encontrar.
Lo único que quiero y necesito es que seas feliz, con, o sin mi.

sábado, 28 de febrero de 2015

VII

Empiezo esta entrada como comienzo todos y cada uno de mis días: pensando en ti.
Realmente, no sé qué decirte que no sepas ya; eres el agua que apaga mi incendio interior, el hilo que cose mis heridas, la luz de la que me guío en las noches más oscuras, las huellas del camino que sigo cuando me pierdo, las espinas de cada una de las rosas que encuentro en este, eres el mar en el que me gustaría navegar a cada segundo, el reloj que me gustaría parar cuando estoy a tu lado, el soplo de viento que une atrevido tu olor con el mío...
Me da miedo pensar que en un futuro lejano (espero) dejarás de estar a mi lado. No sabes cuán de feliz me haces y cuánto te necesitaba en mi vida. En tan poco tiempo has podido empaquetar tus cosas y acomodarlas en mi corazón, tanto, que ahora es tuyo, al completo. Siento el desorden y que haya tanto polvo acumulado, eres la primera persona que entra en él y no te esperaba tan pronto. Las paredes están pintadas de celeste, y en el techo hay pegadas estrellas que al apagar la luz brillan. El presupuesto no está tan alto como para llevarte al sitio más cercano a ellas para que las puedas apreciar sin necesidad de un telescopio, pero, ten por seguro que te llevaré a un lugar donde me gusta acudir en verano por las vistas del cielo sin contaminación lumínica, con el sonido del agua cayendo.
Aún recuerdo la primera vez que rozamos nuestras manos, las cuales al final se acabaron uniendo. Desde aquel momento yo ya sabía que algo estaba pasando en mi, sabía que tenía que limpiar los rincones de mi alma porque te ibas a acomodar dentro de ésta, y así fue.
No sé qué será de mí cuando me faltes, cuando alguien haga algo que sueles hacer tú, cuando me venga tu olor y no seas tú.
Quiero que pase tiempo, mucho tiempo a tu lado, y poder despertarme por la mañana o de la siesta y lo primero que vea sea tu cara, dormida o en tu mundo, que tu risa sea la melodía de todos mis días, que sea lo primero y lo último que escuche en éste, que retumbe en mi cabeza y hacer todo lo posible para que no salga de ella; necesitar tus besos como el agua en el desierto y tu olor como esencia diaria; no es lo mismo imaginarte que estudiarte con detalle.
Se me siguen haciendo rápidas las horas a tu lado y lentas cuando no estás, nunca entenderé porqué te tienes que alejar si cuando estás siento que floto entre las nubes y cuando no, me quemo lentamente en el infierno.
Aunque creas que no, adoro varias de tus manías como la crujirte los dedos hasta que te duelen, taparte la boca cuando ríes o echar la cabeza hacia atrás después de algún que otro beso, pero solo porque te hacen diferente, y me gusta.
Yo no elegí estar así, sentir tanto por ti, ni tampoco me arrepiento, al contrario, es lo mejor que me ha pasado en la vida, bueno, eres. Gracias a ti he podido comprender a todos aquellos que hablan del amor porque tú me has hecho creer en su existencia, me lo has enseñado tal y como es, lo sigues haciendo y espero que sea así durante mucho más tiempo. "Los polos opuestos se atraen", vaya que si se atraen.
Coma, punto coma, punto seguido, o punto aparte, pero nunca pongas punto y final a nuestra historia; no dejes de remar ni abandones el barco.
Finalizo la entrada de la misma forma que acabo todos y cada uno de los días e al igual que la he comenzado y transcurrido: pensando en ti.

domingo, 28 de diciembre de 2014

9,28.

No se me olvida asistir a la cita de cada día de los inocentes aquí.
Todos los días es notable tu ausencia: salgo de casa y no estás en la puerta; salgo a jugar y no me regañas; me caigo y no me ayudas a levantar ni besas las heridas... cuando más se nota aún es en estas fechas, donde falta un hueco en la mesa. Son ocho nochebuenas sin ti y serán nueve nocheviejas sin tu presencia. Me parte el alma ver a tu preciosa mujer llorar cuando alguien menciona algo y esta lo relaciona contigo; cuando me ve y me dice "qué preciosa estás con el pelo así, ojalá estuviese papica aquí para verte..." a ti te encantaba el pelo largo y yo me empeñaba en tenerlo corto, en eso me parezco a ti: siempre a contracorriente del mundo y más cabezota que nadie. Sé que desde donde estés sabes todo lo que está pasando, cómo estamos cambiando poco a poco, siendo más grandes día a día y pareciéndonos cada vez más a ti. La última vez que te escribí estaba apunto de casarse mi hermana y ahora está apunto de dar a luz. Es injusto que no hayas estado presente en ese acontecimiento ni lo estés cuando nazca tu biznieto y así conocerlo, pero ten por seguro que entre todos, le hablaremos de ti, le contaremos todo lo que hiciste por nosotros, todo lo que diste por hacernos feliz, todo lo que nos querías, y le daremos todo el amor que le darías, o incluso más. Todos te querían, sin excepción. Llenabas el corazón de la gente y ponías sonrisas enormes con tus palabras y con tu presencia. Tú decías que la Luna es la más sabia, pero te equivocabas, el más sabio eras tú, que la entendías. Ahora, gracias a que le contaste el secreto de la Luna y las nubes a mi padre, lo sé también yo, pero tranquilo, está bien seguro y, seguramente, Gonzalo lo aprenderá también.
Te quiero muchísimo papica. Nueve años sin ti, no sabes cuánto duele. Eterno pero no olvidado.
Un trozo de turrón a tu salud. Te quiero.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Sienta tan bien estar en tus brazos… pero no puedo permitirme este lujo. Sé que esto no va a salir como espero ni mucho menos, aunque la gente insista en que sí, tengo un presentimiento de que todo tarde o temprano se va a acabar esfumando. Dicen que quién no arriesga no gana, pero quién arriesga también puede perder y ese hecho me aterra ya que hay mucho en juego. Me tientas a hacer cosas que jamás haría por nadie. Algo dentro de mí me incita a seguir adelante, a no tirar la toalla, algo me ata a ti con nudo de soga y me mata poco a poco a cada segundo que paso a tu lado. Tiempo al tiempo, pero tengo claro que nunca te conseguiré, y este tal vez nos aleje. Todo lo que ves negro para mí es blanco al igual que todo lo que ves blanco para mí es negro, pero todo lo que tiene que ver contigo y todo lo que te rodea para mí es de mil de colores. Cada vez que me miras y cada vez que me tocas irradio felicidad, cuando me sueltas me es imposible ver y tropiezo. Esto solo tiene una cura, y sólo tú sabes cuál es. Mis sentidos entran en cordura cada vez que estas cerca mía y el corazón me delata cuando te acercas demasiado. Digamos que soy más tuya que mía, y eso es más malo que bueno. Perdí el norte en la primera mirada, busco dentro de tu pecho por si me encuentro, y ahí estoy, tan perdida como siempre, observando las muchas heridas del pasado y prometiéndome que no se quedarán así. Me pasaría la vida sobrevolando el cielo al que me llevan tus labios en cada beso, navegando en el misterioso mar de tus ojos y caminando sobre tu delicada piel en busca de cobijo.
Tengo el corazón hecho de pedacitos de querer y no ser correspondida nunca; te dejo lo que queda de él en tus manos (aunque ya estaba desde hace tiempo) con una condición: buscar los trocitos, unirlos, y que sea completamente tuyo.

lunes, 26 de mayo de 2014


Dime qué se esconde detrás de esos ojos marrones; las penas, las alegrías, las ambiciones. Dime de qué material están hechos tus sueños y si suelo aparecer por ellos. Dime cuál es tu veneno, ese con el que matas en cada beso, que me he topado con varias de tus víctimas y siguen aún malparadas. Dime la manera de adentrarme a tu corazón o al menos de qué hablar en una conversación. Dime cuantos secretos tienes guardados en el fondo del alma. Dime cual es el sabor de tus labios, o déjame saborearlos. Dime por donde quieres que empiece a trazar un camino a besos. Déjame ser quien te guíe en el trayecto, quien te arrope sin ningún reproche, quien te escuche cuando nadie lo haga y quien te ofrezca un hombro cuando más lo necesites. Déjame ser la espuma de tu cerveza, la estrella fugaz por la que pidas un deseo o la espina que te clavas en cada rosa que encuentres. Déjame ser la banda sonora de todas tus noches, ya sea Extremoduro o System Of A Down, pero que me escuches. Dime cuál es la clave secreta, o dime donde la tienes apuntada para poder abrirla y amueblarla a mi gusto, que la mía ya tiene hasta tus fotos. Déjame ser el brillo de tus ojos o déjame ser la luz que los ilumina. Déjame llevarte hasta el punto más alto de la ciudad para que disfrutes del atardecer y de las cosas bonitas que nos rodean en las que nunca nos paramos a pensar.  Déjame llevarte en una noche de verano a disfrutar de la tranquilidad que nos ofrecen las olas rompiéndose a nuestros pies, del cielo cubierto de estrellas, de la Luna llena. Déjame confesarte que la sensación de verte reír es la misma que escuchar un solo de guitarra en pleno directo.

Son tantas las cosas que tengo en mente para hacer contigo que me faltarían días para mencionarlas al completo, lo único que necesito es tu calor, tu presencia, te necesito a ti

sábado, 12 de abril de 2014


Me mata la forma en que me miras, el brillo de tus ojos, tu mirada penetrante e misteriosa, la Luna reflejada en tus ojos, las arrugas que te salen al lado de estos cuando ríes; me mata la apertura de tus comisuras cuando muestras tus alineados pequeños dientes blancos; me mata el color de tus carnosos labios, su fino tacto, su dulce e inexplicable sabor; me mata cómo tu fino cuello pide a gritos ser devorado; me mata tu perfecta silueta; me matan tus finas pero fuertes piernas; me matan tus pequeños pies y sobre todo diminutos dedos; me mata el tono de tu voz, me mata la forma en la que me mencionas; me mata tu olor; me mata el color de tu piel; me matan tus caricias mientras me cantas susurrando hasta conciliar el sueño; me matas cuando sonríes en cada cruce de miradas; me matas cuando pestañeas, la forma en la que pones los labios cuando ahogas sonrisas; me matas cuando lloras pero aún más cuando ríes; me matas siendo tú, con tus virtudes y tus inconvenientes, con tus alegrías y tus miedos.
Eres un arma que mata silenciosa, y dolorosamente que siempre se encuentra cargada y que mata a todo lo que encuentra por el camino, lo mismo que hiciste conmigo.