sábado, 12 de abril de 2014


Me mata la forma en que me miras, el brillo de tus ojos, tu mirada penetrante e misteriosa, la Luna reflejada en tus ojos, las arrugas que te salen al lado de estos cuando ríes; me mata la apertura de tus comisuras cuando muestras tus alineados pequeños dientes blancos; me mata el color de tus carnosos labios, su fino tacto, su dulce e inexplicable sabor; me mata cómo tu fino cuello pide a gritos ser devorado; me mata tu perfecta silueta; me matan tus finas pero fuertes piernas; me matan tus pequeños pies y sobre todo diminutos dedos; me mata el tono de tu voz, me mata la forma en la que me mencionas; me mata tu olor; me mata el color de tu piel; me matan tus caricias mientras me cantas susurrando hasta conciliar el sueño; me matas cuando sonríes en cada cruce de miradas; me matas cuando pestañeas, la forma en la que pones los labios cuando ahogas sonrisas; me matas cuando lloras pero aún más cuando ríes; me matas siendo tú, con tus virtudes y tus inconvenientes, con tus alegrías y tus miedos.
Eres un arma que mata silenciosa, y dolorosamente que siempre se encuentra cargada y que mata a todo lo que encuentra por el camino, lo mismo que hiciste conmigo.

lunes, 7 de abril de 2014


En el silencio de un invierno húmedo me arropas con tus fuertes brazos, me das el aliento que me falta con cada beso, me calas los huesos, me erizas la piel y me das calor cuando no debes. Me atormentas cada noche con tu ronroneo en la ventana insistiendo adentrarte en mi cama. No es tan simple ni fácil como parece, hay que mantener la calma.

La primavera se acerca y tú poco a poco te alejas. Cuando creo que ya no necesito que me arropes más, vuelves y me haces cambiar. De nuevo desapareces "no me mereces" pero vuelves y en nada desvaneces.

En verano me sueltas de la mano "volveré, no olvides que siempre estaré a tu lado". Es entonces cuando caigo que todo el tiempo a tu lado es un regalo que siempre he soñado aunque siempre te haya odiado.

Llega el otoño y con él llega tu amargo aroma. "Aquí me tienes, como prometí" nunca te he llamado, así que ya te puedes ir. Pero no es así. Me vuelves a atormentar cada día con segundas oportunidades que nunca llegarían y me das la vida al igual que me la quitas. "Esto no puede seguir así, he de partir". No conocía la felicidad hasta tal día