Todo el mundo merece segundas
oportunidades, es verdad. Pero cuando las das, y no las aprovechan,
¿qué pasa? Decepción, y más decepción. Este es tu caso. ¿De qué
nos sirvió dejar el orgullo a un lado si luego no supimos apreciar
lo que este no nos dejaba? No todo el mundo puede verse con la
capacidad para dar segundas oportunidades, ya que saben lo que
esperan. Y es que es verdad lo que dicen, que cuando la cagas una vez
con alguien, las cosas no van a ser igual. Tú podrías haber
aportado algo, algo para llenar ese vacío que dejaste durante tanto
tiempo, pero no lo hiciste. Te cerraste en lo que tenías, perdiste
más de la mitad, y aún así, no querías nada más. Solo tú, y el
mundo. Hay trenes que solo pasan una vez, el mío ya ha pasado dos,
no busques una tercera vez, que no la habrá.
Dicen que de los errores se aprende,
pero de ti no saco tan siquiera una moraleja.
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