lunes, 26 de mayo de 2014


Dime qué se esconde detrás de esos ojos marrones; las penas, las alegrías, las ambiciones. Dime de qué material están hechos tus sueños y si suelo aparecer por ellos. Dime cuál es tu veneno, ese con el que matas en cada beso, que me he topado con varias de tus víctimas y siguen aún malparadas. Dime la manera de adentrarme a tu corazón o al menos de qué hablar en una conversación. Dime cuantos secretos tienes guardados en el fondo del alma. Dime cual es el sabor de tus labios, o déjame saborearlos. Dime por donde quieres que empiece a trazar un camino a besos. Déjame ser quien te guíe en el trayecto, quien te arrope sin ningún reproche, quien te escuche cuando nadie lo haga y quien te ofrezca un hombro cuando más lo necesites. Déjame ser la espuma de tu cerveza, la estrella fugaz por la que pidas un deseo o la espina que te clavas en cada rosa que encuentres. Déjame ser la banda sonora de todas tus noches, ya sea Extremoduro o System Of A Down, pero que me escuches. Dime cuál es la clave secreta, o dime donde la tienes apuntada para poder abrirla y amueblarla a mi gusto, que la mía ya tiene hasta tus fotos. Déjame ser el brillo de tus ojos o déjame ser la luz que los ilumina. Déjame llevarte hasta el punto más alto de la ciudad para que disfrutes del atardecer y de las cosas bonitas que nos rodean en las que nunca nos paramos a pensar.  Déjame llevarte en una noche de verano a disfrutar de la tranquilidad que nos ofrecen las olas rompiéndose a nuestros pies, del cielo cubierto de estrellas, de la Luna llena. Déjame confesarte que la sensación de verte reír es la misma que escuchar un solo de guitarra en pleno directo.

Son tantas las cosas que tengo en mente para hacer contigo que me faltarían días para mencionarlas al completo, lo único que necesito es tu calor, tu presencia, te necesito a ti