Empiezo esta entrada como comienzo todos y cada uno de mis días: pensando en ti.
Realmente, no sé qué decirte que no sepas ya; eres el agua que apaga mi incendio interior, el hilo que cose mis heridas, la luz de la que me guío en las noches más oscuras, las huellas del camino que sigo cuando me pierdo, las espinas de cada una de las rosas que encuentro en este, eres el mar en el que me gustaría navegar a cada segundo, el reloj que me gustaría parar cuando estoy a tu lado, el soplo de viento que une atrevido tu olor con el mío...
Me da miedo pensar que en un futuro lejano (espero) dejarás de estar a mi lado. No sabes cuán de feliz me haces y cuánto te necesitaba en mi vida. En tan poco tiempo has podido empaquetar tus cosas y acomodarlas en mi corazón, tanto, que ahora es tuyo, al completo. Siento el desorden y que haya tanto polvo acumulado, eres la primera persona que entra en él y no te esperaba tan pronto. Las paredes están pintadas de celeste, y en el techo hay pegadas estrellas que al apagar la luz brillan. El presupuesto no está tan alto como para llevarte al sitio más cercano a ellas para que las puedas apreciar sin necesidad de un telescopio, pero, ten por seguro que te llevaré a un lugar donde me gusta acudir en verano por las vistas del cielo sin contaminación lumínica, con el sonido del agua cayendo.
Aún recuerdo la primera vez que rozamos nuestras manos, las cuales al final se acabaron uniendo. Desde aquel momento yo ya sabía que algo estaba pasando en mi, sabía que tenía que limpiar los rincones de mi alma porque te ibas a acomodar dentro de ésta, y así fue.
No sé qué será de mí cuando me faltes, cuando alguien haga algo que sueles hacer tú, cuando me venga tu olor y no seas tú.
Quiero que pase tiempo, mucho tiempo a tu lado, y poder despertarme por la mañana o de la siesta y lo primero que vea sea tu cara, dormida o en tu mundo, que tu risa sea la melodía de todos mis días, que sea lo primero y lo último que escuche en éste, que retumbe en mi cabeza y hacer todo lo posible para que no salga de ella; necesitar tus besos como el agua en el desierto y tu olor como esencia diaria; no es lo mismo imaginarte que estudiarte con detalle.
Se me siguen haciendo rápidas las horas a tu lado y lentas cuando no estás, nunca entenderé porqué te tienes que alejar si cuando estás siento que floto entre las nubes y cuando no, me quemo lentamente en el infierno.
Aunque creas que no, adoro varias de tus manías como la crujirte los dedos hasta que te duelen, taparte la boca cuando ríes o echar la cabeza hacia atrás después de algún que otro beso, pero solo porque te hacen diferente, y me gusta.
Yo no elegí estar así, sentir tanto por ti, ni tampoco me arrepiento, al contrario, es lo mejor que me ha pasado en la vida, bueno, eres. Gracias a ti he podido comprender a todos aquellos que hablan del amor porque tú me has hecho creer en su existencia, me lo has enseñado tal y como es, lo sigues haciendo y espero que sea así durante mucho más tiempo. "Los polos opuestos se atraen", vaya que si se atraen.
Coma, punto coma, punto seguido, o punto aparte, pero nunca pongas punto y final a nuestra historia; no dejes de remar ni abandones el barco.
Finalizo la entrada de la misma forma que acabo todos y cada uno de los días e al igual que la he comenzado y transcurrido: pensando en ti.
Woow...! Lo mejor que he leído en mucho tiempo, ni Loreto Sesma
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