lunes, 7 de abril de 2014


En el silencio de un invierno húmedo me arropas con tus fuertes brazos, me das el aliento que me falta con cada beso, me calas los huesos, me erizas la piel y me das calor cuando no debes. Me atormentas cada noche con tu ronroneo en la ventana insistiendo adentrarte en mi cama. No es tan simple ni fácil como parece, hay que mantener la calma.

La primavera se acerca y tú poco a poco te alejas. Cuando creo que ya no necesito que me arropes más, vuelves y me haces cambiar. De nuevo desapareces "no me mereces" pero vuelves y en nada desvaneces.

En verano me sueltas de la mano "volveré, no olvides que siempre estaré a tu lado". Es entonces cuando caigo que todo el tiempo a tu lado es un regalo que siempre he soñado aunque siempre te haya odiado.

Llega el otoño y con él llega tu amargo aroma. "Aquí me tienes, como prometí" nunca te he llamado, así que ya te puedes ir. Pero no es así. Me vuelves a atormentar cada día con segundas oportunidades que nunca llegarían y me das la vida al igual que me la quitas. "Esto no puede seguir así, he de partir". No conocía la felicidad hasta tal día

No hay comentarios:

Publicar un comentario